🔬 Un equipo de Brianah McCoy, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, analizó el ADN de 894 perros. El estudio, publicado en Science, sugiere que los perros grandes acumulan señales moleculares de envejecimiento más rápido que los pequeños. Estos datos ayudan a estudiar cómo envejecen unas 120 razas.
El equipo estudió grupos metilo: marcas añadidas al ADN que pueden controlar la actividad de los genes. Su pérdida o ganancia puede servir como marcador biológico del envejecimiento. Los machos acumulaban cambios más rápido que las hembras, incluso si habían sido castrados a una edad temprana.
Los investigadores combinaron los patrones de estas marcas con datos genéticos y otros registros para crear un reloj molecular. Este estimaba la edad de un perro con un margen de un año a partir de su epigenoma. Los perros cuya edad epigenética superaba la cronológica tenían mayor riesgo de morir en los dos años siguientes.
✅ El reloj ofrece una forma de estudiar el envejecimiento canino y su vínculo con el riesgo de morir. El estudio encuentra asociaciones: estos datos no prueban que el tamaño o las marcas del ADN causen un envejecimiento más rápido.

