🔬 La Unión Europea retiró en junio sus estrictos límites al cultivo de plantas con genes editados, según un artículo en Nature. Su autor, especialista en genética vegetal y agronomía, ve oportunidades para el campo. En esta opinión, advierte que las nuevas reglas podrían frenar mejoras en varios rasgos agrícolas a la vez.
Las reglas dividen estos cultivos en dos grupos. Los NGT-1 admiten cambios limitados y reciben un trato equivalente al de las plantas obtenidas por métodos convencionales. Los demás quedan en NGT-2, sujetos a las estrictas normas sobre organismos modificados genéticamente, conocidos como OGM.
Para pertenecer a NGT-1, hay límites al número de cambios y a cuántos pares de bases del ADN puede alterar cada uno. El autor considera arbitrarios esos topes: los programas convencionales para mejorar varios rasgos suelen incorporar cientos de variantes genéticas. A su juicio, restringir los cambios dificultará combinar rasgos o mejorar características que dependen de muchos genes, como el rendimiento.
El texto sitúa el debate ante las presiones del cambio climático y la inestabilidad geopolítica sobre el suministro de alimentos. También señala que las restricciones europeas sobre pesticidas y fertilizantes exigen cultivos resistentes a enfermedades y que aprovechen mejor los nutrientes. El autor pide reglas más flexibles y cita a Estados Unidos, donde se evalúan los riesgos del producto obtenido.
✅ Unas reglas más flexibles podrían facilitar cultivos con varios rasgos útiles frente a la sequía, el calor o las enfermedades. El límite señalado es que los topes genéticos podrían impedir combinar esas mejoras. El artículo defiende una postura sobre las normas; no presenta un nuevo ensayo de cultivos.

