🔬 Un equipo probó dos aleaciones basadas en niobio y titanio a unos 20 K en el laboratorio Rutherford Appleton, Reino Unido. Ambas mantuvieron una alta resistencia a las grietas, sin mostrar una transición clara hacia la fragilidad. El estudio, publicado en Nature, apunta a otra vía para evitar ese problema al enfriar estos metales.
Una mezcla contenía niobio, tantalio, titanio y hafnio; la otra, niobio y titanio. Ambas tienen una estructura cristalina cúbica centrada en el cuerpo, conocida como bcc. En muchos metales con esa estructura, el frío dificulta que se deformen y favorece roturas frágiles.
El equipo combinó ensayos de tracción y de fractura con microscopía electrónica. A unos 20 K, la mezcla de cuatro elementos alcanzó 96,5 MPa√m de tenacidad al inicio de una grieta. La aleación de dos elementos llegó a 170 MPa√m. Esta medida expresa cuánto resiste el material cuando una grieta empieza a avanzar.
Las imágenes apuntan a una secuencia poco habitual. Primero surgen bandas nanométricas llamadas maclas junto con una fase cristalina llamada ω. Donde ambas encuentran los bordes entre granos, nacen dislocaciones que después se desplazan. Ese proceso permite deformar la zona que rodea la punta de la grieta y retrasa la rotura frágil.
✅ El hallazgo sugiere otra ruta para diseñar aleaciones bcc que toleren daños a temperaturas muy bajas. El equipo estudió solo dos mezclas con pocas impurezas; el oxígeno y el tamaño de grano pueden cambiar su comportamiento. Las muestras con grietas mostraron algunos rasgos de rotura frágil, pese a conservar una alta tenacidad.



