🔬 El telescopio James Webb de la NASA ha revelado estrellas antes ocultas por el polvo en NGC 7129. Esta región está a unos 3 300 años luz de la Tierra. La imagen muestra cómo estrellas jóvenes y sus chorros alteran el gas donde nacen otras estrellas.
Webb puede mirar a través del polvo gracias a su sensibilidad a la luz infrarroja. En el centro destaca LkHα 234, una estrella con entre cinco y ocho veces la masa del Sol. Ha terminado de reunir casi toda su masa y se contrae por su propia gravedad, lo que eleva su temperatura. Con el tiempo, fusionará hidrógeno como nuestro Sol.
A su izquierda aparece una cavidad dorada de unos 3,5 años luz de extensión. Los flujos de materia de una etapa anterior de la estrella excavaron la nube de hidrógeno. Esos flujos y la luz estelar aportan energía al gas y lo hacen brillar. Parte del gas sale expulsado; otra parte se comprime y crea condiciones para que nazcan más estrellas. Los vientos de estrellas dentro de la cavidad abren huecos menores y forman frentes curvos de gas comprimido.
A la derecha, el gas representado en rojo oculta protoestrellas, objetos en una etapa más temprana. Mientras reúnen materia, expulsan chorros de material muy caliente que chocan con el entorno y producen el brillo rojo. Varios flujos se superponen desde nuestra perspectiva. Arriba a la izquierda, una protoestrella rodeada por un disco con forma de dona proyecta una sombra sobre una nebulosa azul.
✅ La escena permite estudiar cómo las estrellas jóvenes moldean el gas y el polvo que las rodean. Webb muestra filamentos con más detalle que el telescopio Spitzer, pero el trabajo continúa: los astrónomos seguirán analizando estos datos para estudiar ese efecto.



