🔬 El sondeo ATLAS detectó el 1 de septiembre una supernova de tipo Ia en NGC 7331, galaxia espiral de Pegaso situada a 45 millones de años luz. Bautizada SN 2026aaiv, todavía gana brillo, y quien tenga un telescopio grande puede observarla o fotografiarla antes de que se apague.
Una supernova de tipo Ia nace de una enana blanca en un sistema binario: el cadáver estelar roba material a su compañera hasta desatar una reacción termonuclear en cadena que lo destruye. NGC 7331 —catalogada también como Caldwell 30— ya albergó otra del mismo tipo, SN 2025rbs, vista el 14 de julio de 2025. Esta galaxia, hallada en 1784 por William Herschel, se parece a la Vía Láctea en tamaño, forma y masa.
El 11 de septiembre de 2026 la supernova brillaba en magnitud 15,7. La galaxia anfitriona llega a magnitud 10 y ya exige telescopio o binoculares grandes; el punto de luz nuevo pide mucho más. Varios observadores lo confirmaron con un Schmidt-Cassegrain de 14 pulgadas y visión desviada: mirar un poco al lado del núcleo para que los bastones de la retina rescaten el detalle débil.
¿Dónde apuntar? Tras el anochecer, mira al este y busca el Gran Cuadrado de Pegaso. En su esquina noroeste brilla Scheat; justo encima, fuera del cuadrado, asoma la más tenue Matar. NGC 7331 queda cerca, en RA 22h 37m 05,618s y Dec +34° 24′ 35,37″. Con un telescopio inteligente Seestar S50 bastan unas dos horas de tomas de 10 segundos.
Cientos de astrofotógrafos ya la han capturado. Andrew McCarthy publicó su imagen el 7 de septiembre: cuatro horas de datos dentro de un proyecto de 100 horas sobre esta galaxia. Tom Masterson, del observatorio de Mount Wilson, la registró el 10 con un telescopio de 60 pulgadas.
✅ La supernova sigue ganando brillo, así que la ventana para cazarla continúa abierta, pero se cerrará en cuanto empiece a desvanecerse. Los límites son claros: con magnitud 15,7 el objeto queda fuera del alcance de equipos modestos, y bajo cielo urbano solo se distingue el núcleo de la galaxia, según la NASA.



