🔬 La NASA cerró el 20 de octubre las operaciones científicas del observatorio Swift, tras 22 años de misión. Su órbita cayó a 275 kilómetros, demasiado baja para obtener datos fiables. El telescopio aportó datos a unos 7 000 artículos sobre explosiones y otros fenómenos cósmicos.
Swift despegó en noviembre de 2004 con una misión prevista de dos años. Durante su recorrido, observó miles de supernovas, estallidos de rayos gamma y episodios en los que agujeros negros destruyeron estrellas.
El observatorio estudiaba el cielo en luz visible, ultravioleta y rayos X. Su gran ventaja era responder rápido: los ingenieros podían orientarlo hacia una explosión en cuestión de minutos para estudiar su rastro.
La intensa actividad solar aumentó el rozamiento que frena a los satélites y dificultó que Swift mantuviera su altura. En agosto, una misión privada para elevar su órbita fracasó por fallos de hardware. La nave de rescate acabó por desintegrarse en la atmósfera.
✅ Su respuesta rápida ayudó a estudiar estallidos que desaparecían antes de que otros grandes telescopios pudieran apuntarlos. La baja órbita de Swift ya impide obtener datos fiables, y la NASA prevé que se desintegre al reentrar en las próximas semanas.



