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Espacio: ¿una lente cósmica infló el agujero negro «imposible»?

Un equipo del Instituto Max Planck de Física Gravitacional propone que GW231123, la fusión de agujeros negros más masiva detectada, parece mayor de lo que…

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September 20, 2026
Espacio: ¿una lente cósmica infló el agujero negro «imposible»?
Image source: Live Science

🔬 Un equipo del Instituto Max Planck de Física Gravitacional propone que GW231123, la fusión de agujeros negros más masiva detectada, parece mayor de lo que es. Una lente gravitacional habría magnificado la señal. Sin ese efecto, el agujero negro resultante pesaría unas 140 masas solares y no 230, y dejaría de ser «imposible».

El 23 de noviembre de 2023, los dos detectores de LIGO —en Washington y Luisiana— captaron un tren de ondas gravitacionales raro, nacido de un choque a unos 2 000 millones de años luz. Los agujeros negros progenitores pesaban 100 y 130 masas solares. Esa horquilla cae en el llamado «hueco de masas»: demasiado grandes para formarse al colapsar una estrella, demasiado pequeños para el grupo de los intermedios. Y giraban mucho más rápido de lo previsto.

La lente gravitacional nace de la relatividad general de Einstein (1915): la gravedad de un objeto masivo curva el espacio-tiempo a su alrededor, y lo que pasa por ahí se desvía, se amplifica o se parte en varias copias. Con la luz se ha visto muchas veces —anillos de Einstein, cruces, imágenes múltiples—. Con las ondas del espacio-tiempo, nunca.

«Como la luz, las ondas gravitacionales también pueden desviarse, magnificarse y dividirse en varias señales por objetos masivos», explica Miguel Zumalacárregui, coautor del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters. El equipo modeló ese efecto sobre GW231123. «Si asumimos que fue desviada y distorsionada por un objeto compacto de entre 190 y 850 masas solares, o por una estructura extensa como un cúmulo globular, podemos entender las masas altas observadas», dice Srashti Goyal, primera autora. La lectura con lente tampoco exige giros anómalos, y coloca la fuente aún más lejos de la Tierra.

✅ La idea resuelve un rompecabezas y abre otro: ¿qué actuó de lente? En los casos conocidos, el cuerpo que curva la luz suele ser una galaxia, billones de veces más masiva que el Sol. Aquí haría falta algo mucho menor, y nadie ha encontrado nada que encaje entre nosotros y el origen de la señal. «Objetos compactos de 100 a 1 000 masas solares deberían ser rarísimos», admite Zumalacárregui. El límite es grande: el trabajo es teórico y no hay indicios directos de la lente, como un anillo de Einstein acompañante. Si alguien lo confirma, las ondas gravitacionales magnificadas permitirían escuchar fusiones demasiado lejanas para los detectores actuales, y sus patrones de difracción podrían aportar pistas sobre la materia oscura.


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