🔬 LeoLabs detectó fragmentos cerca del satélite meteorológico soviético Meteor 2-7, lanzado en 1981; estima que son decenas. El registro llegó desde un centro de la empresa en Australia Occidental. La ruptura se suma a otros episodios recientes que apuntan a mayores riesgos por basura orbital.
Meteor 2-7 ya había sufrido una ruptura en marzo de 2004. Este episodio ocurrió a unos 855 kilómetros de altura, según Jim Shell, experto en desechos orbitales. Shell señala que allí la densidad de basura orbital es la más alta. Entre los casos recientes figuran el satélite estadounidense USA 32, en septiembre de 2026, y un cuerpo de cohete chino, en agosto.
La ESA pasó de rastrear unos 16 000 restos en 2005 a más de 44 000 en 2026: cerca del 180 % más. Aunque muchos fragmentos son diminutos, sus altas velocidades les permiten causar daños graves al impactar contra una nave. Cada ruptura puede alimentar una cadena: más restos ponen en riesgo a otros satélites, que pueden generar más basura.
Los satélites también deben esquivar otras naves. Según SpaceX, cada Starlink hizo más de 40 maniobras de evasión al año para evitar restos u otros vehículos espaciales. El informe cubre del 1 de junio de 2025 al 31 de mayo de 2026.
✅ Estos episodios refuerzan la necesidad de vigilar las órbitas para proteger a las naves que siguen en servicio. El reporte describe nuevos fragmentos, pero no confirma qué causó la ruptura de Meteor 2-7.


