🔬 Un equipo liderado por Sagnick Mukherjee, de Arizona State University, simuló nubes minerales en sub-Neptunos y halló que podrían calentar su frontera atmósfera-interior en 1 400 a 2 600 °C. Ese calor bastaría en algunos modelos para derretir la superficie, formar océanos de magma y complicar lo que JWST lee en sus atmósferas.
Los sub-Neptunos son planetas más grandes que la Tierra y más pequeños que Neptuno. No hay uno en el sistema solar, y por eso su estructura sigue abierta: podrían tener un núcleo rocoso bajo una atmósfera profunda, rica en hidrógeno, vapor de agua o moléculas orgánicas basadas en carbono.
JWST estudia varias de estas atmósferas para inferir de qué están hechos estos mundos, pero los resultados aún no cierran la pregunta. Según las simulaciones, la presión cerca del límite entre atmósfera y cuerpo sólido puede vaporizar minerales como óxido de aluminio, hierro, silicato de magnesio y sulfuros. Esas nubes profundas actuarían como mantas aislantes: atrapan calor que sale del núcleo y enfrían la atmósfera superior.
En algunos planetas modelados, ese calor extra bastaría para fundir la roca. El caso señalado es GJ 1214b, a 48 años luz, cuya superficie podría estar fundida bajo una atmósfera gruesa. Si hay océanos de magma, los gases también viajarían en dos sentidos: el magma enriquecería la atmósfera en oxígeno, hidruro de silicio y monóxido de silicio, mientras absorbería amoníaco, metano y vapor de agua.
✅ Esto importa porque la atmósfera podría no reflejar de forma simple la composición total del planeta, justo lo que JWST intenta leer. El límite es claro: son simulaciones por computadora, y el artículo habla de mundos cuya superficie no se detecta bajo atmósferas gruesas. Si los hallazgos son correctos, muchos sub-Neptunos quedarían demasiado calientes para agua líquida o vida.



