🔬 NASA lanzó la misión Swift Boost para salvar al observatorio Neil Gehrels Swift antes de que caiga hacia la atmósfera terrestre. El satélite privado LINK, construido por Katalyst Space Technologies, deberá encontrarse con Swift, sujetarlo con brazos robóticos y elevarlo a una órbita estable.
El lanzamiento tuvo lugar el 3 de julio a las 4:36 a. m. EDT, tras intentos previos frenados por el clima y un problema de software en el sistema de guía del cohete. LINK viajó en un Pegasus XL de Northrop Grumman, liberado desde el avión L-1011 Stargazer sobre las Islas Marshall. Fue el último vuelo de este cohete, que debutó en 1990 y completó 45 misiones.
Swift fue lanzado en noviembre de 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma y otros eventos de alta energía. Aunque lleva más de 20 años en servicio, aún aporta valor científico. Su problema es orbital: la actividad solar reciente aumentó el arrastre atmosférico en la órbita baja terrestre, y Swift no tiene motores para elevarse por sí mismo.
LINK medirá a Swift durante dos o tres semanas antes de acercarse. Luego usará tres brazos robóticos para capturar el observatorio, de 3,9 metros, y encenderá propulsores iónicos suaves para subir la órbita durante varios meses. NASA busca devolver Swift a unos 600 kilómetros de altura, cerca de su altitud original.
✅ La misión podría alargar varios años la vida científica de Swift y probar una capacidad clave: que una nave privada capture un satélite gubernamental estadounidense sin tripulación. El límite es claro: Swift no fue diseñado para recibir servicio, LINK aún debe completar el encuentro y todo depende de que los sistemas del observatorio sigan funcionando como fueron diseñados.



