🔬 Astrónomos analizaron 83 «little red dots» (LRDs) observados por el James Webb (JWST) en el universo temprano y proponen una explicación nueva: muchos tendrían «compañeros» cercanos que brillan en ultravioleta azulado. Esa radiación podría cambiar cómo colapsan nubes de gas y ayudar a formar objetos muy densos, como «estrellas de agujero negro».
Los LRDs son objetos compactos y brillantes que aparecen sobre todo cuando el universo tenía menos del 10 % de su edad actual. Con la sensibilidad infrarroja del JWST, el equipo describe que estos puntos surgieron muy temprano, cerca de 600 millones de años tras el Big Bang, y luego empezaron a desaparecer alrededor de 1 000 millones de años después.
En el estudio (publicado en The Astrophysical Journal Letters), los investigadores reunieron un conjunto de 83 LRDs de sondeos ultraprofundos. Encontraron que 36 de 83 —incluido más del 80 % de los más brillantes— alojaban al menos un compañero con luz intensa en ultravioleta azulado. Según Josephine Baggen (Yale University), esos compañeros tendrían masas desde cientos de millones hasta miles de millones de veces la del Sol, lo que sugiere cúmulos estelares o galaxias tempranas pequeñas.
La propuesta del equipo: la radiación UV de esos compañeros frenaría la fragmentación normal de nubes frías de gas, lo que podría «apretar» el gas hacia estrellas supermasivas que colapsan directo a agujeros negros, sin pasar por la fase típica de supernova. El marco también intenta explicar el brillo en rojo óptico y en UV, con un «valle» intermedio atribuido a absorción por hidrógeno: el rojo vendría del LRD, el UV del compañero, y el valle de un capullo denso de gas alrededor del LRD.
✅ Si esta idea se sostiene, podría aclarar dos enigmas del universo temprano: la posible formación de agujeros negros de 100 000 a 1 millón de masas solares como «semillas», y cómo algunos LRDs podrían acabar fusionándose con las galaxias pequeñas que los originaron. Límite clave: el equipo sugiere que todos los LRDs podrían tener compañeros, pero muchos estarían demasiado cerca para distinguirlos; otros podrían estar más lejos de lo que el estudio consideró, así que harán falta observaciones futuras para comprobarlo.



