🔬 Namrata Roy, del Instituto de Investigación Raman, y su equipo estudiaron cientos de galaxias con chorros de agujeros negros supermasivos. Los datos sugieren que esos chorros alteran el gas que rodea las galaxias. Ese efecto ayuda a explicar por qué dejan de formar estrellas.
Las grandes galaxias están rodeadas por enormes envolturas de gas y polvo: el llamado medio circungaláctico. Ese gas puede entrar en las galaxias y alimentar el nacimiento de estrellas. Pero algo acaba por impedir que se enfríe, se agrupe o llegue hasta ellas. Los chorros de plasma aparecen como responsables de ese freno.
El equipo, coliderado por Sanchayeeta Borthakur, de la Universidad Estatal de Arizona, combinó datos de DESI y LoTSS. Cruzó observaciones de cientos de galaxias con chorros activos y medidas de esos chorros en ondas de radio. Encontró puntos brillantes de gas ionizado a lo largo de sus trayectorias: señales de que el plasma golpea y energiza el gas.
El efecto no se reparte por igual. Destaca cerca del borde de las galaxias, donde los chorros encuentran el medio circungaláctico, y en el límite exterior de esa envoltura. En este último liberan más energía. Su alcance puede llegar a cientos de miles de años luz, según el estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters.
✅ Estos datos ayudan a explicar cómo un agujero negro central puede alterar el material que alimenta nuevas estrellas lejos de él. También ofrecen una vía para poner a prueba ese efecto; el estudio se centra en galaxias con chorros activos.



