🔬 Los telescopios Hubble y Webb de la NASA captaron la nebulosa Cabeza de Gato, a unos 7 500 años luz. Sus vistas en luz visible e infrarroja muestran distintos detalles del gas, el polvo y las estrellas. Juntas ayudan a estudiar cómo nacen estrellas en la nebulosa de Carina.
Hubble muestra un pilar de polvo oscuro y opaco, con un «ojo» rojo que podría señalar una estrella joven aún envuelta en polvo. La luz ultravioleta y los vientos de estrellas masivas habrían esculpido su silueta felina. El material más denso del pilar resiste, por ahora, el desgaste del gas y el polvo que lo rodean.
En el infrarrojo cercano de Webb, el pilar se vuelve más transparente y deja ver detalles de su superficie. A su izquierda aparecen delicados jirones de gas y polvo, expuestos a la luz de estrellas masivas cercanas. La imagen también revela numerosas estrellas y algunas galaxias tenues al fondo, aunque ciertas estrellas siguen ocultas entre el polvo.
En el infrarrojo medio destacan el polvo caliente y las moléculas basadas en carbono que brillan al recibir luz estelar. A la derecha del pilar aparece una fuente amarilla, que podría ser una estrella recién nacida envuelta en polvo. Un filamento estrecho parece cruzarla.
✅ Comparar estas vistas ayuda a los astrónomos a estudiar el gas, el polvo y las estrellas jóvenes de esta región. La imagen por sí sola no permite saber si el filamento y la fuente brillante tienen un vínculo físico. La silueta del gato es temporal: acabará por dispersarse mientras las estrellas nacen y evolucionan.



