🔬 Datos del telescopio espacial Hubble de la NASA indican que la joven Vía Láctea absorbió hace unos 11 800 millones de años una galaxia enana llamada Low-energy-Kraken-Heracles. El equipo estudió cúmulos globulares y sitúa ese choque solo 2 000 millones de años después del big bang.
La Vía Láctea creció al formar estrellas y al incorporar estrellas, gas y materia oscura de otras galaxias. Hasta ahora, los investigadores conocían la fusión con Gaia-Sausage-Enceladus, hace 10 000 millones de años, y habían debatido si ocurrió otra aún más antigua.
El equipo analizó observaciones de Hubble de 39 cúmulos globulares situados en los 20 000 años luz interiores de la galaxia. Midió su edad y metalicidad, es decir, la abundancia de elementos más pesados que el helio. Así distinguió un tercer grupo: más viejo que el asociado a Gaia-Sausage-Enceladus, pero más joven que los cúmulos nacidos en la Vía Láctea.
Según el estudio, esos cúmulos proceden de Low-energy-Kraken-Heracles, o LKH. Esta galaxia enana reunía en estrellas una masa cercana a 500 millones de veces la del Sol, una fracción importante de la masa que tenía entonces la Vía Láctea.
✅ El resultado amplía en 1 800 millones de años el registro conocido de la historia de nuestra galaxia y apunta a que también incorporó estrellas nacidas fuera de ella en sus primeras etapas. El análisis se basa en 39 cúmulos de una región concreta; el equipo seguirá observando otros para reconstruir todas las grandes fusiones de la Vía Láctea.



