🔬 El telescopio James Webb observó 72 estrellas jóvenes similares al Sol y siguió cómo sus discos protoplanetarios pierden materia. El estudio muestra que ese gas se escapa por mecanismos que cambian con la edad del sistema, lo que limita el tiempo disponible para formar planetas gigantes.
El equipo, liderado por Naman Bajaj, de la Universidad de Arizona, usó el instrumento MIRI del JWST. Rastreó el hidrógeno molecular en sistemas situados en distintas etapas tempranas. Al ordenar esas observaciones, los investigadores construyeron una secuencia de la vida inicial de un sistema planetario.
Al principio dominan chorros y vientos impulsados por campos magnéticos. Más tarde, cuando el disco se adelgaza y deja pasar mejor la luz estelar, esos flujos pierden fuerza. Entonces gana peso la fotoevaporación: la radiación de alta energía de la estrella ioniza el gas y lo expulsa al espacio.
Los gigantes gaseosos, como Júpiter y Saturno, necesitan reunir sus atmósferas antes de que ese material desaparezca. Los mundos rocosos requieren menos materia prima.
✅ El trabajo ayuda a situar las etapas en que pueden formarse planetas ricos en gas y a entender mejor cómo tomó forma el sistema solar. Aun así, el equipo todavía debe medir cuánto material desplaza cada mecanismo y en qué zonas del disco actúa; esos datos harán falta para calcular cuándo se detiene la formación planetaria.



