🔬 El observatorio Chandra de la NASA detectó 84 objetos que emiten rayos X de muy baja energía en seis galaxias, entre ellas Andrómeda (M31) y la del Molinillo (M101). El equipo de Mustafa Muhibullah (Universidad de Alabama) los describe como una clase nueva de binaria compacta. El trabajo salió el 9 de septiembre en Nature Astronomy.
Los objetos compactos —agujeros negros, estrellas de neutrones y enanas blancas— son restos de estrellas muertas. Su gravedad arranca las capas externas de una estrella compañera cercana, y ese gas cae en espiral, se recalienta y suele disparar rayos X de alta energía. Estos 84 casos rompen el patrón: sus rayos X son de energía muy baja, mientras el ultravioleta abunda. «Nunca nos habíamos topado con un grupo de objetos que se comporte así», dijo Muhibullah.
De ahí el nombre: fuentes de rayos X hipersuaves. Como el ultravioleta y los rayos X blandos son vecinos en el espectro electromagnético, el equipo sospecha que esos rayos X son el desbordamiento de objetos que vierten ultravioleta a raudales. Cuesta hallarlos, porque el hidrógeno y el helio que flotan entre las estrellas absorben esa luz. Quizá por eso no aparece ninguno todavía en la Vía Láctea, donde miramos a través del plano galáctico.
Si existen muchos, tocan dos enigmas. Uno: el gas ionizado del medio interestelar. Las estrellas calientes y masivas no bastan para explicar toda esa ionización, y estas fuentes podrían aportar el ultravioleta que falta. Como las estrellas nacen de gas frío y neutro, tales objetos podrían frenar con suavidad el ritmo al que se forman. Dos: las supernovas de tipo Ia. Sabemos que una enana blanca roba materia a su compañera y estalla al superar 1,44 masas solares —el límite de Chandrasekhar—, pero no qué se enciende ahí dentro ni cómo.
✅ Esas supernovas sirven de marcador en la escala de distancias cósmicas, la misma con la que medimos la expansión del universo y la fuerza de la energía oscura. «Si encontráramos la forma de detectar estas explosiones antes de que ocurran, sería muy importante», dijo Jimmy Irwin, del mismo equipo. Los límites pesan: 84 objetos en seis galaxias son pocos, el carácter binario sigue siendo una sospecha y no una medida, y no se ha visto ni uno en nuestra galaxia.



