Esta semana se cumplen cinco años desde que los talibanes regresaron a Kabul. Desde 2021, unos 2,4 millones de niñas quedaron fuera de secundaria y más de 100 000 jóvenes no han podido entrar a la universidad, según UNESCO. Nature alerta de que la respuesta internacional sigue siendo insuficiente.
Las restricciones se han acumulado. Las mujeres no pueden ocupar cargos públicos ni ejercer la mayoría de los trabajos. En septiembre, los talibanes prohibieron su entrada en instalaciones de la ONU; en mayo cerró un centro de formación sanitaria para mujeres en Bamiyán. También se vetaron 680 libros escritos por mujeres o autores occidentales o iraníes, junto con cursos sobre estudios de género, derechos de las mujeres, historia de la religión y democracia.
Hay vías de apoyo, pero no cubren la demanda. La Universidad Americana de Afganistán, ahora en Doha, recibió más de 21 000 solicitudes para sus cursos de grado en 2025 y solo tenía 281 plazas. UNESCO impulsa programas comunitarios de alfabetización y académicos exiliados preparan una universidad en línea. Sin embargo, un apagón nacional de Internet de 48 horas mostró que esas opciones pueden desaparecer de un momento a otro.
✅ La exclusión afecta a más de 20 millones de mujeres y niñas, mientras también cae la matrícula universitaria de los hombres: 40 % entre 2019 y 2024. Las iniciativas educativas ofrecen una salida limitada y frágil; el texto no aporta datos sobre cuántas estudiantes logran completar esos programas.


