🔬 Un editorial de Nature propone que los gobiernos incluyan los servicios de los ecosistemas en sus decisiones económicas. Ante la COP17, que comienza el 19 de octubre en Ereván, Armenia, plantea comparar los beneficios de transformar un hábitat con el valor de lo que se pierde.
El informe Planeta Vivo 2026 de WWF señala que las poblaciones de vertebrados silvestres monitoreadas disminuyeron un 73 % entre 1970 y 2022. Los países acordaron proteger el 30 % de los hábitats terrestres y acuáticos para 2030. Según el editorial, esa meta aún está fuera de rumbo.
Los fondos han crecido: informes del Instituto Paulson estiman que pasaron de unos $100 000 millones en 2019 a $300 000 millones en 2024. Pero el gasto en actividades que dañan la naturaleza supera ese aumento. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que los subsidios públicos a combustibles fósiles excedieron un billón de dólares en 2023.
¿Qué queda fuera de las cuentas? Transformar un humedal para uso industrial puede eliminar hábitats, agua depurada y captura de carbono. El editorial pide comparar esas pérdidas con los beneficios económicos previstos. China y la Natural Capital Alliance estudian cómo incorporar estos análisis a las políticas económicas mediante el concepto de «producto ecosistémico bruto».
✅ Contar los servicios que perderíamos podría ayudar a decidir qué ecosistemas proteger y cómo usar los fondos públicos. Reformar subsidios exige considerar que también sostienen empleos y contienen precios de alimentos y energía. Las ayudas agrícolas ligadas a metas ambientales en China y varios países europeos aún están en etapas tempranas y se aplican de forma desigual.



