🔬 Un análisis de bosques canadienses y mapas satelitales de tres años de incendios sugiere que las masas dominadas por álamo temblón arden con menos intensidad y frenan la expansión del fuego. Flavie Pelletier, de McGill University, halló que estos árboles aparecían más del doble en los perímetros que dentro de las zonas quemadas.
El estudio, publicado el 15 de junio en Forest Ecology and Management, combinó mapas de especies forestales con incendios recientes, incluido 2023, la temporada más destructiva registrada en Canadá. Allí donde había más álamos, se quemaba menos bosque cada día. El patrón también persistió en primavera, antes de que los árboles desplegaran todas sus hojas.
Un álamo aislado puede arder con facilidad por su corteza fina. Sin embargo, una masa continua de álamos resiste mejor el fuego que una de coníferas. El equipo aún no conoce la causa, pero plantea que influyen la humedad de hojas y sotobosque, la ausencia de resinas muy inflamables y una copa más difícil de alcanzar para las llamas.
✅ Plantar franjas profundas de álamos u otros árboles caducifolios cerca de comunidades vulnerables podría ayudar a contener incendios. Anthony Taylor, de la University of New Brunswick, estima que esas masas necesitarían entre 100 y 300 metros de profundidad; una sola fila no bastaría. El estudio compara patrones en incendios reales, por lo que no aclara cuál de los factores propuestos explica el efecto.



