🔬 Cámaras trampa en la zona de exclusión de Chernóbil mostraron que varios mamíferos redujeron su actividad durante la ocupación rusa de febrero y marzo de 2022. El equipo comparó imágenes del inicio de la invasión con registros del mismo periodo de 2021 y halló menos movimiento, sobre todo nocturno.
El estudio, publicado en Science, usó una red de cámaras que ya operaba en la zona entre 2020 y 2022. Esa ventaja permitió observar una guerra activa sin enviar investigadores a un lugar peligroso. En total, el equipo analizó casi 2 000 fotos y videos.
La zona de exclusión cubre unos 2 600 kilómetros cuadrados alrededor del sitio del desastre nuclear de 1986. Tras la evacuación, la baja actividad humana convirtió el área en un laboratorio natural para estudiar cómo se recuperan los ecosistemas y cómo actúan los animales.
Durante la ocupación, con vehículos militares, tropas, disparos y otros disturbios, las cámaras registraron cambios en 11 especies de mamíferos. Corzos, ciervos rojos, alces y zorros rojos aparecieron menos activos que antes del conflicto, en especial durante la noche.
✅ El trabajo sugiere que la guerra puede alterar la conducta de la fauna incluso en refugios con poco contacto humano. El límite clave es que el estudio mide cambios inmediatos en actividad, no daños a largo plazo ni efectos sobre poblaciones completas. Aun así, las cámaras trampa podrían ayudar a medir el costo ambiental de los conflictos armados.



