🔬 El 3 de agosto, la misión INSPYRE de NASA atravesó una columna de humo del incendio Widemouth 2, en Utah, a unos 12 kilómetros de altura. El equipo busca entender las nubes pirocumulonimbo, que pueden llevar partículas y gases a la estratosfera y complicar los pronósticos de incendios.
El fuego comenzó por un rayo el 27 de julio y se mantuvo pequeño hasta el 2 de agosto, cuando más que duplicó su tamaño con vientos intensos y condiciones cálidas y secas. Esa tarde produjo dos pulsos de pirocumulonimbo. El satélite Aqua detectó cimas de nube con temperaturas de brillo por debajo de −40 °C, un umbral usado para identificarlas.
El avión GV siguió la pluma mientras cruzaba Nuevo México y tomó muestras a una altura que los modelos de pronóstico no suelen incorporar. En la misma misión, un científico fotografió una nube pirocúmulo sobre el incendio: menos alta y energética que un pirocumulonimbo, pero con rasgos parecidos y capaz de anticiparlo.
Los satélites han permitido estimar unos 70 pirocumulonimbos al año por incendios. Desde comienzos de la década de 2000, los científicos han catalogado más de 700. También calculan que los incendios podrían aportar hasta el 25 % del carbono negro y los aerosoles orgánicos de la estratosfera baja.
✅ Estas nubes pueden sumar rayos, granizo y lluvia intensa a un incendio, lo que añade incertidumbre para quienes elaboran pronósticos y organizan evacuaciones. Aún no está claro qué vegetación las favorece, por qué solo surgen en una fracción de los incendios ni cómo preverlas con precisión.



