🔬 El calentamiento global está alterando qué alimentos llegan a la mesa: una cosecha de trigo de invierno de Colorado quedó con el 73 % en estado malo o muy malo tras bruscos cambios de temperatura. Investigaciones y expertos citados por Live Science advierten que cultivos, pesca y ganadería afrontan menos nutrientes, menor rendimiento y precios más altos.
Los cultivos que crecen con más dióxido de carbono podrían contener menos zinc, proteína, magnesio, hierro y otros micronutrientes. Un estudio de 2018 calculó que, para 2050, ese efecto añadiría 175 millones de personas con carencia de zinc y 122 millones con carencia de proteína. El promedio mensual global de CO₂ ya supera 420 ppm y podría llegar al menos a 550 ppm a finales de siglo, salvo en los escenarios más optimistas.
Sequías, olas de calor, tormentas, suelos más salados y cambios que dañan polinizadores también amenazan la oferta. Las manzanas, el café arábica, el vino y la leche pueden cambiar o encarecerse. Un análisis publicado en Nature en 2025 estimó que cada grado de aumento global reduce 120 kilocalorías disponibles por persona al día, aun contando las adaptaciones de agricultores.
✅ El impacto no se repartiría por igual: las regiones que dependen de alimentos locales, pesca o importaciones tropicales afrontan más riesgo. Son proyecciones y su magnitud depende del calentamiento, de la adaptación agrícola y de que se reduzcan las emisiones. ⚕️ No es consejo médico.



