🔬 Un estudio de Christoforos Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, Grecia, sugiere que el deshielo hace más redonda la parte sólida terrestre. Entre 2011 y 2015, los polos subieron y el abultamiento ecuatorial se redujo cerca de 1 milímetro al año. Estos cambios permiten rastrear los efectos del cambio climático.
La Tierra gira y eso la mantiene algo achatada en los polos y abultada en el ecuador. Kotsakis desarrolló un nuevo método para analizar medidas del sistema global de navegación por satélite, GNSS. El estudio, publicado en JGR Solid Earth, apunta a que la parte sólida se redondea cada vez más rápido. Entre 1997 y 2000, el ritmo era de unos 0,5 milímetros al año.
El deshielo quita peso sobre la corteza polar y permite que esta suba poco a poco. La fuente lo compara con una masa de pan que recupera su forma tras presionarla con un dedo. Cerca del ecuador ocurre lo contrario: el peso añadido presiona la corteza y reduce su abultamiento.
Pero el océano invierte el resultado. Al desplazarse el agua desde los polos, aumenta el abultamiento oceánico ecuatorial y su efecto supera al de la roca. Si contamos la parte sólida y los océanos juntos, la Tierra se aplana unos 0,8 milímetros al año.
✅ Seguir estos cambios ayuda a estudiar el deshielo de Groenlandia y la Antártida, junto con los movimientos del agua oceánica. El límite: hay pocas estaciones GNSS cerca de los polos y en océanos remotos. Combinar esas medidas con las del campo gravitatorio permite seguir los cambios, aunque ambos métodos no coinciden del todo.



