🔬 Entre 2020 y 2022, la cuenca alta del Colorado perdió 17,5 km³ de agua subterránea. Es casi el doble que la cuenca baja, pese a recibir más agua de lluvia y nieve. El análisis de Esther Oyedele, de Virginia Tech, sugiere una mayor vulnerabilidad ante las sequías.
El equipo combinó datos de satélites y registros hidrológicos entre 2004 y 2023. Incluyó medidas del agua superficial, la humedad del suelo y el agua almacenada en la nieve. El trabajo se publicó el 13 de octubre en Water Resources Research.
La cuenca alta abarca Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming. Durante aquella sequía, la cuenca baja perdió 9,4 km³, frente a los 17,5 km³ de la alta. En toda la cuenca, las pérdidas sumaron 58,3 km³ durante los veinte años estudiados. El descenso se aceleró en 2019.
En la cuenca alta, el agua subterránea siguió los cambios del agua superficial con un pequeño retraso. El patrón apunta a menos recarga y más bombeo durante las sequías. En la baja, algunas pérdidas subterráneas precedieron a las del agua superficial, lo que sugiere un uso excesivo sostenido.
✅ Oyedele propone gestionar juntos ríos y acuíferos, porque se aportan agua entre sí. Aún no está claro por qué la cuenca alta perdió más reservas ni si el patrón continuará.



