🔬 Stefano Cataldi, neurocientífico de la Universidad de Columbia, considera dejar el laboratorio para dedicarse a defender la ciencia. Como delegado sindical y fundador de SCOPE, busca mejorar las condiciones de investigadores y darles herramientas para participar en política científica, ante la presión que describe sobre el sector en Estados Unidos.
Cataldi estudia el papel de la serotonina en capacidades cognitivas complejas, como la interacción social y la agresión. Pero durante el último año ha dedicado más tiempo al sindicato United Auto Workers y a SCOPE, un programa virtual patrocinado por Cold Spring Harbor Laboratory que reúne recursos, contactos y encuentros sobre política científica, educación y comunicación.
Como delegado, negocia salarios, cuidado infantil y condiciones laborales para posdoctorandos e investigadores de Columbia. El primer contrato sindical, iniciado en 2020, fijó un salario anual mínimo de 60 000 dólares para cada posdoctorando, frente a 47 000 dólares. También impulsó normas contra el acoso y el hostigamiento ligado al poder, vigentes desde 2022.
✅ El caso muestra cómo la defensa de la ciencia puede incluir apoyo laboral, diálogo con legisladores y formación para otros investigadores. Cataldi aún no ha dejado el laboratorio: dice que solo dará ese paso si encuentra un puesto que le permita apoyar a la ciencia y sostener a su familia. No es un resultado científico nuevo, sino el testimonio de un investigador sobre su trayectoria.



