🔬 Un equipo de la Universidad de Nottingham redujo casi a cero el campo magnético alrededor de moscas de la fruta. Las que tenían un defecto en el gen Pink1 vivieron cerca de un 20 % más, pero treparon peor. El hallazgo apunta a efectos distintos sobre longevidad y desempeño físico.
El equipo utilizó un sistema de blindaje magnético y comparó moscas sanas con otras portadoras del defecto en Pink1. En humanos, este gen está asociado con formas hereditarias de párkinson de inicio temprano. Durante 70 días desde la adultez, registraron cuáles seguían vivas. Para evaluar su desempeño físico, midieron cómo trepaban desde el fondo de un pequeño vial.
Las moscas sanas mostraron el patrón contrario: bajo el campo reducido, vivieron menos y treparon mejor. El estudio, publicado en Aging el 23 de septiembre, vincula estos efectos con las mitocondrias, las estructuras celulares que generan energía. El equipo apunta a una parte de su maquinaria llamada complejo II.
En las moscas sanas, el blindaje aumentó la actividad del complejo II y los niveles de superóxido. Esta molécula surge al producir energía y, en exceso, puede dañar las células; los autores proponen que explicaría su vida más corta. En las moscas con el defecto en Pink1, el aumento de actividad parecía compensar ese problema genético y favorecer la longevidad.
✅ El trabajo abre preguntas sobre cómo el campo magnético influye en las células y el envejecimiento. Los autores plantean posibles usos futuros frente al párkinson y el alzhéimer, pero los resultados proceden de moscas. Vivir más vino acompañado de peor desempeño físico en las moscas con el defecto genético: todavía no establece un beneficio terapéutico en personas.
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