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  Tuesday, 22 de September de 2026
Vol. VII · Edición Nº 184
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Biología: la ameba que crece a 63 °C y bate un récord

Un equipo del laboratorio de Angela Oliverio (Universidad de Syracuse) describe Incendiamoeba cascadensis, una ameba unicelular que se divide a 63 °C…

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September 22, 2026
Biología: la ameba que crece a 63 °C y bate un récord
Image source: Science News

🔬 Un equipo del laboratorio de Angela Oliverio (Universidad de Syracuse) describe Incendiamoeba cascadensis, una ameba unicelular que se divide a 63 °C, temperatura letal para todos los demás eucariotas conocidos. El hallazgo, publicado el 22 de septiembre en Cell, supera el récord de calor de todo un dominio de la vida.

Los eucariotas son las formas de vida con núcleo y orgánulos: plantas, hongos, animales. Poco se sabía sobre las adaptaciones genéticas de los eucariotas microbianos que habitan ambientes extremos. Entre 2023 y 2025, la microbióloga Beryl Rappaport y sus colegas llevaron al laboratorio muestras de agua de manantiales geotermales del Parque Nacional Volcánico Lassen, en California, y trataron de cultivar allí cualquier ameba que apareciera.

«Montamos cultivos a varias temperaturas, con 57 °C como máximo, porque es la más alta descrita antes para una ameba», cuenta Rappaport. A esa temperatura creció una ameba distinta de Echinamoeba thermarum, la anterior poseedora del récord. El equipo subió el termostato y el microbio siguió replicándose a 63 °C, por encima de los 60 °C que marcaban algunas algas y hongos. En estado latente aguanta hasta 70 °C.

Su nombre significa «ameba de fuego de las Cascadas», por las montañas volcánicas donde la encontraron. Parece compartir rasgos con bacterias y arqueas: por ejemplo, detalles químicos en la superficie de sus proteínas que frenan los apelmazamientos dañinos del calor. También alterna entre dos formas corporales. «Una más lenta parece adecuada para buscar alimento y otra más rápida, útil para huir si la temperatura deja de ser buena», dice Rappaport.

✅ El récord de toda la vida sigue en manos de un arqueón, Methanopyrus kandleri, que crece a 122 °C, muy por encima de cualquier eucariota. Aun así, esta ameba eleva el techo térmico conocido para las células con núcleo y anima a rastrear más extremófilos eucariotas en aguas hirvientes. El límite: se trata de una sola especie cultivada en laboratorio, y nadie sabe todavía dónde está el tope real. «Que sepamos, no hay razón para que 63 °C sea el límite duro», admite Oliverio.


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