🔬 Investigadores identificaron un cáncer contagioso en bagres pardos del lago Memphremagog, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Es el cuarto ejemplo conocido de células tumorales que se transmiten de un animal a otro en la naturaleza, y ayuda a explicar lesiones negras vistas en estos peces desde 2012.
Los pescadores y biólogos de fauna notaron los tumores hace más de una década. Encuestas posteriores sugirieron que cerca de un tercio de los bagres pardos del lago tenía lesiones negras, a veces costrosas. Julie Dragon, de la Universidad de Vermont, describe peces con «tumores sobre tumores» y casos con avance al cerebro, hígado y otros órganos.
El equipo sospechó de la contaminación o de un virus. Al trabajar con biólogos estatales de Vermont, Dragon no encontró datos que apuntaran a un virus extendido. Luego secuenciaron genomas de peces individuales para buscar mutaciones compartidas que pudieran causar cáncer.
El resultado fue distinto: las células tumorales de varios peces compartían cientos de miles de variantes genéticas y formaban una sola línea genética, distinta de las células sanas del propio pez. Michael Metzger, del Pacific Northwest Research Institute, plantea que, al vivir en agua dulce, estos tumores quizá se transmitan por contacto directo.
✅ El hallazgo amplía el pequeño grupo de cánceres transmisibles conocidos, junto con casos en perros, demonios de Tasmania y bivalvos. El límite clave: los efectos sobre la salud de los peces aún no están claros, porque los tumores aparecen en adultos jóvenes y viejos, sin una caída marcada de edad que indique alta mortalidad.



