🔬 El equipo de Maria Schönbächler, de ETH Zúrich, analizó muestras del asteroide Bennu traídas por OSIRIS-REx. Sus datos sugieren que su cuerpo original se formó cerca del límite entre vapor de agua y hielo del disco planetario. Ese material podría revelar la mezcla de elementos que dio origen a los planetas.
El laboratorio recibió medio gramo de los 120 gramos recogidos por la misión de NASA. El equipo estudió isótopos de hierro, titanio y cromo: variantes de esos elementos con distinto número de neutrones. El hierro y el titanio estaban bien mezclados, un rasgo que apunta a un origen en granos finos de polvo. Los resultados, publicados en Science Advances, también muestran semejanzas con el asteroide Ryugu y unos meteoritos poco comunes llamados condritas CI.
Los investigadores proponen que los cuerpos originales de Bennu y Ryugu nacieron cerca de la línea de nieve. Esa frontera del disco donde se formaban los planetas estaba cerca de la órbita actual de Júpiter. Más allá, el agua se congelaba; hacia el Sol, el hielo podía pasar a gas o fundirse. Según el escenario propuesto, materiales de ambos lados se juntaron y el hielo actuó como pegamento entre las partículas de polvo.
Júpiter también habría intervenido: mientras crecía, frenaba los grumos más gruesos, pero dejaba pasar polvo fino hacia esa zona. Esto explicaría la mezcla de isótopos y sugiere que el cuerpo original de Bennu nació poco después del planeta gigante. Más tarde, aquel cuerpo se fragmentó y dejó piezas como Bennu. Los minerales con agua de la muestra también respaldan el escenario de un origen entre las regiones cálidas y frías.
✅ Bennu podría conservar una mezcla cercana a los ingredientes con los que se formaron la Tierra y otros planetas. Pero este escenario se infiere de las muestras: falta saber si otros asteroides comparten la misma firma isotópica. Para comprobarlo, los investigadores señalan que harán falta más muestras.



