🔬 La corteza bajo Italia se está «desabrochando»: su parte inferior se despega y se hunde en el manto. Un equipo liderado por Stefano Tavani, de la Universidad de Florencia, propone que este proceso, llamado delaminación, y no la subducción, explica la mayor parte de los terremotos de los Apeninos, la cordillera que recorre la península.
El Mediterráneo, entre África y Eurasia, es un mosaico de microplacas y cordilleras. Desde hace unos 50 millones de años, la placa africana empuja hacia el norte, comprime la corteza y hunde en el manto los restos de un antiguo océano, el Tetis, bajo los Apeninos.
Ese empuje genera un tira y afloja. Mientras África se hundía bajo Eurasia, el límite de la zona de subducción avanzaba hacia la placa africana. La corteza del lado euroasiático se estiró, se adelgazó y abrió dos grandes cuencas: una más antigua al oeste de Córcega y Cerdeña, y otra más joven al este, el mar Tirreno, formada hace unos 10 millones de años. Según Tavani, hasta ahora no estaba del todo claro qué impulsaba a la vez ese estiramiento y la compresión que levanta los Apeninos.
Para averiguarlo, el equipo combinó el registro de terremotos y los movimientos del suelo medidos por GPS y satélite con modelos tectónicos de las placas. El resultado, publicado este mes en Communications Earth & Environment, indica que bajo la cordillera la corteza inferior se desprende y cae al manto. «Vivimos la fase muy, muy tardía de la subducción, y la tectónica la mueve otro motor: este desabrochado», explicó Tavani a Live Science.
✅ El estudio sugiere que el ocaso de la subducción tiene su propio motor sísmico. Tavani calcula que, en unos pocos millones de años, la corteza inferior terminará de caer y las dos placas quedarán soldadas. Él cree que el modelo podría aplicarse a otros sistemas, como la fosa helénica al sur de Grecia. El límite: es un solo estudio que integra datos y modelos, y otros equipos aún deben contrastarlo.



