🔬 LINK, el satélite que Katalyst Space envió a elevar la órbita del observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA, falló. Un problema en el control de sus propulsores lo dejó girando sin rumbo tres semanas después de llegar al espacio. La NASA canceló la cita orbital. Swift arderá en la atmósfera antes de que acabe el año.
La órbita de Swift empezó a decaer más rápido de lo previsto el año pasado, por el aumento de la actividad solar. Katalyst, con sede en Arizona, tuvo menos de un año para diseñar, fabricar y probar LINK antes de lanzarlo. El plan: acercarse a Swift, agarrarlo con brazos robóticos y subirlo a una altitud estable. Desde el principio se consideró un intento desesperado.
LINK despegó el 3 de julio a bordo de un Pegasus XL de Northrop Grumman, lanzado desde un avión. Pese al fallo, Katalyst exprimió lo que quedaba: la nave encendió sus tres propulsores eléctricos y ajustó su órbita hasta volar a entre 12 y 15 km de Swift. También desplegó los tres brazos robóticos que debían sujetar el observatorio. LINK caerá a la atmósfera en las próximas semanas.
Swift despegó en noviembre de 2004 y lleva más de 20 años observando fenómenos de alta energía: estallidos de rayos gamma, supernovas, eyecciones de agujeros negros y ráfagas rápidas de radio. Dos de sus tres instrumentos —el telescopio de rayos X (XRT) y el telescopio ultravioleta/óptico (UVOT)— volvieron a encenderse a finales de agosto, tras el apagado de febrero que buscaba reducir el rozamiento atmosférico.
✅ Swift lleva dos décadas cazando estallidos de rayos gamma y ahora tiene los meses contados. El rescate falló, pero deja algo aprovechable: Katalyst y la NASA buscan hacer las demostraciones tecnológicas que aún permita LINK, con la idea de aplicar esa tecnología al servicio de otros satélites. El límite es evidente: volar a 12 km no es agarrar nada. La maniobra más difícil, el acoplamiento, nunca llegó a probarse.



