🔬 NASA usó el telescopio espacial Fermi para detectar rayos gamma de SN 2017egm, una supernova superluminosa situada a unos 440 millones de años luz. El equipo de Fabio Acero, de la Universidad Paris-Saclay, sugiere que un magnetar nacido en la explosión pudo impulsar su brillo extremo.
SN 2017egm fue descubierta por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea el 23 de mayo de 2017, dentro de la galaxia espiral barrada NGC 3191. Las supernovas superluminosas producen más de 10 veces la luz visible de otras supernovas de colapso de núcleo. En las primeras 16 años de Fermi, el equipo buscó rayos gamma en las seis supernovas superluminosas más cercanas; solo SN 2017egm mostró datos compatibles.
La explicación que mejor encaja con los primeros meses es un magnetar: una estrella de neutrones con campos magnéticos 1 000 veces más fuertes que los de estrellas de neutrones ordinarias. En una supernova de colapso de núcleo, el centro de una estrella masiva puede comprimirse hasta unos 20 km de radio y girar hasta 700 veces por segundo.
El equipo comparó la luz visible y los rayos gamma con modelos de partículas expulsadas por el magnetar. Esa nube, llamada nebulosa de viento de magnetar, podría producir y absorber rayos gamma. Según Acero, unos tres meses después del colapso, cuando los restos se expanden y enfrían, esos rayos gamma empiezan a escapar.
✅ El hallazgo abre una forma de mirar el interior de supernovas superluminosas mediante rayos gamma, no solo luz visible. El límite clave: el modelo reproduce mejor los primeros meses, pero necesita mejorar en etapas tardías, cuando la luz visible se apaga de forma irregular. Los resultados se publicaron el 20 de mayo en Astronomy & Astrophysics.
Fuente: space.com



