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Vol. I · Edición Nº 175
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Genética

🧬 Genética: El ADN reconstruye brotes históricos

2 min de lectura
23 de mayo de 2026
🧬 Genética: El ADN reconstruye brotes históricos
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🔬 La secuenciación genómica permite leer los genes de virus y bacterias como un registro biológico de su origen y expansión. Según Marc Zimmer en Live Science, esta herramienta ya ha servido para rastrear COVID-19, ébola, mpox, enfermedades transmitidas por alimentos y antiguas pandemias de peste.

Una forma simple de verlo: el genoma de un patógeno funciona como un recetario. Cada gen contiene instrucciones para fabricar una proteína. Con el tiempo aparecen pequeños cambios. Al comparar muestras tomadas en lugares y fechas distintas, los investigadores pueden ver qué infecciones están relacionadas y estimar cuándo o dónde entró un patógeno en una población.

El texto usa la peste como ejemplo clave. ADN recuperado de dientes de personas enterradas hace más de 5 000 años en lo que hoy es Suecia reveló una forma ancestral de Yersinia pestis que aún no se había adaptado a las pulgas. Unos 2 000 años después, la bacteria ganó la capacidad de sobrevivir en pulgas y pasar entre humanos, ratas y otros mamíferos mediante picaduras.

También destaca dos cementerios del siglo XIV en el actual Kirguistán. El historiador Philip Slavin detectó muchas lápidas de 1338 y 1339, algunas con la peste como causa de muerte. Luego, Maria Spyrou y su equipo secuenciaron ADN antiguo de siete personas y hallaron rastros de Yersinia pestis en tres esqueletos. Esas cepas eran precursoras cercanas de la asociada con la peste negra.

En brotes modernos, la secuenciación también ayuda. En 2020, investigadores analizaron miles de genomas virales y siguieron una firma genética vinculada a la conferencia de Biogen en Boston. Esa variante apareció en personas con lazos directos o indirectos con la reunión y se rastreó hasta 29 estados y varios países.

✅ El ADN puede unir tumbas antiguas con pandemias posteriores y conectar una sala de conferencias con casos dispersos por continentes. Su límite es claro: no explica por sí solo por qué empezó un brote, por qué viajó en cierta ruta ni cómo influyó la conducta humana. Para eso necesita historia, arqueología, registros comerciales y rastreo epidemiológico. ⚕️ No es consejo médico.

Fuente: livescience.com


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