🔬 El 3 de agosto de 2004, NASA lanzó MESSENGER desde Florida para alcanzar la órbita de Mercurio. La sonda tardó seis años y medio y completó 15 vueltas al Sol antes de llegar en 2011. Su viaje permitió estudiar un planeta cercano al Sol donde podrían existir bolsas de hielo de agua.
Mercurio plantea un reto: al acercarse al Sol, una nave gana velocidad por su gravedad. Para frenar sin caer hacia él, MESSENGER usó la gravedad de Venus y de Mercurio en varios sobrevuelos durante el trayecto.
La sonda halló que el núcleo de Mercurio ocupa cerca del 85 % de su radio. También mostró un relieve más plano que el de la Luna y Marte. En cráteres polares en sombra permanente detectó depósitos muy brillantes al radar, que podrían guardar hielo de agua.
✅ MESSENGER acercó Mercurio a la mirada de los científicos y dejó datos sobre su interior y sus polos. Su misión principal terminó en 2012, tuvo dos extensiones y NASA estrelló la sonda contra el planeta en 2015. El límite clave: los depósitos polares solo podrían contener hielo; el texto no lo confirma.



