🔬 Con unos 16 000 satélites activos en órbita y previsiones de decenas de miles más, Martin Halliwell, socio de NewSpace Capital, sostiene en una tribuna que los operadores humanos no podrán gestionar constelaciones cada vez mayores del mismo modo. Propone usar IA dentro de límites definidos por personas, aunque el sector aún debe resolver barreras legales y de confianza.
Hoy, muchas empresas de observación envían la mayor parte de sus imágenes a Tierra antes de limpiarlas, ordenarlas y analizarlas. Halliwell plantea que procesar más datos a bordo permitiría transmitir solo los que importan, ahorrar tiempo y costos, y depender menos de sistemas terrestres que pueden sufrir ataques o interrupciones.
La IA también podría detectar cambios en la demanda de ancho de banda y ajustar hacia dónde apuntan los haces, cuánta potencia usa cada uno y cuándo mover capacidad. El autor añade que podría ayudar a diseñar y fabricar naves, al generar versiones iniciales de estructuras, antenas, sistemas de potencia, cargas útiles o planes de misión que luego revisarían ingenieros.
✅ Si se adopta, este enfoque podría repartir mejor una capacidad limitada y acortar el desarrollo de naves. El límite no es solo técnico: normas, contratos y seguros asignan responsabilidad a personas, y todavía faltan pruebas fiables, reglas claras y acuerdo sobre qué decisiones puede tomar la IA sin aprobación humana.



