🔬 Un fósil del Cretácico superior de Mongolia, bautizado Tamirkhan balcarceli, reúne en un mismo individuo el cráneo, los dientes y parte de la pata trasera de un mamífero zhelestido. Su anatomía lo sitúa dentro de Zalambdalestoidea, un grupo ya conocido del Cretácico. El trabajo se publica en Nature.
Los placentarios —el grupo que incluye murciélagos, primates y ballenas— desarrollaron molares muy variados mientras se diversificaban en el Paleógeno, señal de dietas derivadas como la carnivoría y la herbivoría. Los euterios del Cretácico próximos a Placentalia tenían dentaduras más conservadoras: molares con cúspides altas y afiladas, buenas para comer insectos.
Hace 38 años aparecieron molares de zhelestidos del Cretácico tardío con cúspides bajas, bunodontes, convergentes con las de los ungulados placentarios herbívoros. Aquello apuntaba a una radiación cretácica desconocida de fósiles más parecidos a los placentarios. El problema: nadie había hallado nunca material dental, craneal y esquelético de un único individuo zhelestido, así que la hipótesis no podía ponerse a prueba con rigor.
El ejemplar tipo de Tamirkhan rompe ese cuello de botella. Tiene molares cuadrangulares de tipo zhelestido dentro de un cráneo, y una pata trasera parcial adaptada a correr. Junto a esos dientes aparecen rasgos que sirven de diagnóstico clásico para Zalambdalestidae: primeros incisivos inferiores alargados, con esmalte restringido y raíz abierta que se prolonga bajo los dientes yugales; canales translacrimales; y extremidades traseras con los huesos distales fusionados y metatarsianos largos.
✅ Los zhelestidos quedan así como una variante dental dentro de Zalambdalestoidea, y no como un linaje aparte que anticipara a los placentarios. Eso resta apoyo a la idea de una radiación cretácica separada hacia dietas de tipo ungulado. El límite es claro: la conclusión se apoya en un solo individuo asociado de una especie nueva, y hará falta más material para saber si el patrón se repite en el resto de zhelestidos.



