🔬 Arqueólogos hallaron en Antiguo Cuscatlán, El Salvador, un esqueleto humano enterrado boca abajo hace unos 2 800 años, con una vasija cerámica con forma de tortuga marina junto a su mano. El hallazgo podría aclarar cómo las comunidades mesoamericanas de la zona enterraban a sus muertos.
El equipo, dirigido por Carlos Flores Manzano, arqueólogo y doctorando de la Universidad de Yale, encontró el entierro el 2 de julio. El esqueleto apareció bajo una capa de ceniza de una erupción del cráter Plan de la Laguna, fechada entre 850 y 830 a. C. Aún no cuenta con una datación por radiocarbono.
En Antiguo Cuscatlán ya se han hallado restos de cultivos y cerámicas pintadas. Algunos entierros de la región se han interpretado como posibles sacrificios humanos. Sin embargo, Flores Manzano cuestionó esa lectura en un estudio de 2020: la postura inusual podría vincularse con ideas antiguas sobre el cosmos y el inframundo. La vasija de tortuga marina podría relacionarse con el cinturón de Orión en la astronomía maya posterior.
El equipo cubrió el entierro frágil con yeso para retirarlo y estudiarlo. Ahora analizará sus compuestos químicos para conocer aspectos de la vida, la dieta y la posible causa de muerte de la persona.
✅ El hallazgo abre preguntas sobre los rituales funerarios de la Mesoamérica premaya, pero aún no permite concluir que hubiera sacrificio humano ni fijar la edad exacta del entierro. Los análisis tardarán cerca de un año y sus resultados ayudarán a poner a prueba estas interpretaciones.



