🔬 El 21 de mayo, mira al oeste tras la puesta del Sol: la Luna creciente brillará junto al cúmulo del Pesebre, también llamado Messier 44 o Praesepe, en la constelación de Cáncer. Cerca de esa escena, Júpiter, Venus y Mercurio formarán una línea en el cielo vespertino.
La Luna aparecerá baja sobre el horizonte oeste, con un disco iluminado al 36 %. Estará a menos de 5 grados arriba y a la izquierda del cúmulo del Pesebre. Júpiter brillará unos 20 grados abajo y a la derecha de la Luna, mientras Venus y Mercurio seguirán en diagonal más allá.
Mercurio será el más difícil de ver: estará a menos de 5 grados sobre el horizonte y puede perderse en el brillo amarillo del Sol que se retira. Hará falta una vista despejada hacia el oeste. Con binoculares 10×50, la Luna y Messier 44 cabrán juntos en el mismo campo visual, y se podrán distinguir las estrellas jóvenes más brillantes del cúmulo.
Un telescopio pequeño de patio mostrará cráteres y mares lunares oscuros. El artículo destaca el cráter Theophilus, cerca del terminador que separa noche y día, y el sitio de impacto Piccolomini, más al sur. Ambos tienen picos centrales y paredes orientales con sombra ese 21 de mayo. La Luna se alejará poco a poco de M44 durante la noche y se ocultará en la madrugada del 22 de mayo.
✅ Es una buena oportunidad para observar en una misma zona del cielo la Luna, un cúmulo estelar y tres planetas. El límite práctico es claro: todo depende de tener horizonte oeste despejado, buen horario tras el atardecer y suficiente claridad para intentar ver Mercurio.
Fuente: space.com



