🔬 Una mujer de poco más de 50 años en Canadá oyó voces durante años y recibió varios antipsicóticos sin mejoría. Sus médicos hallaron otra pista: pérdida auditiva en ambos oídos. Con funcionamiento diario intacto y sin delirios, concluyeron que las alucinaciones podían venir de privación sensorial, no de psicosis.
Al inicio, la mujer oía que alguien decía su nombre cuando estaba sola, sobre todo en lugares silenciosos. Luego aparecieron murmullos poco claros. Las voces parecían venir de fuera de su cabeza, pero no le hablaban, no comentaban sus actos ni le daban órdenes.
Durante los dos años siguientes, acudió varias veces a urgencias y tuvo ingresos psiquiátricos breves. Los médicos probaron risperidona, aripiprazol y haloperidol. El haloperidol la calmó, pero las voces siguieron. En nuevas evaluaciones, el equipo vio que ella se inclinaba hacia delante, se tapaba un oído y pedía repetir frases. Las pruebas auditivas mostraron pérdida de audición en ambos oídos, de moderada a grave en un oído y de leve a profunda en el otro.
Los audífonos mejoraron su audición, aunque no borraron las voces. Las imágenes cerebrales no mostraron anomalías, los análisis de sangre fueron normales y la evaluación neurológica no encontró otra causa. La mujer seguía trabajando a tiempo completo, llevaba su casa y mantenía vida social activa. En mayo de 2026, cuando se publicó el reporte, esperaba iniciar psicoterapia para reducir el malestar y aprender a convivir con las voces.
✅ El caso sugiere que oír voces aisladas no basta para asumir psicosis. Los autores plantean valorar la audición temprano cuando hay alucinaciones auditivas, pero la persona conserva lucidez y vida diaria. Límite clave: es un solo caso, y los médicos no sabían cuánto tiempo llevaba dañada la audición.
⚕️ No es consejo médico.


