🔬 Fósiles de crías de tres animales emparentados con los primeros vertebrados terrestres sugieren que el salto del agua a la tierra no exigió una metamorfosis tipo anfibio. Jason Pardo y Arjan Mann, del Field Museum, analizaron ejemplares de unos 308 millones de años de Mazon Creek, Illinois, publicados el 18 de junio en Science.
La idea de partida era simple: si los anfibios actuales pasan de larvas acuáticas a adultos con rasgos terrestres, quizá los primeros vertebrados que salieron del agua hicieron algo parecido. Pero las crías fósiles no tenían branquias externas ni ciertos huesos inmaduros que encajarían con una fase larvaria. Según Pardo, salían del huevo «parecidas al adulto».
El equipo estudió fósiles de un embolómero, un megalictíido y un aïstopod. El embolómero adulto era un depredador grande de ambientes tipo laguna, con cuerpo que Pardo compara con una mezcla entre cocodrilo y anguila. Dos crías medían solo uno o dos centímetros; una conservaba un saco vitelino interno, señal de que murió poco después de nacer.
Los tres grupos cubren ramas distintas del desarrollo temprano de los tetrápodos. Aunque vivieron millones de años después de los primeros parientes conocidos capaces de arrastrarse en tierra, eran linajes antiguos que sobrevivieron hasta tarde. Por eso, los autores proponen que sus antepasados también pudieron crecer sin un cambio rápido tipo metamorfosis.
✅ El hallazgo pone en duda una suposición de manual: salir del agua no habría requerido nacer como larva y transformarse después. El límite es clave: los fósiles son de animales de unos 308 millones de años, no de los primeros exploradores terrestres de hace unos 375 millones. Aún faltan respuestas sobre cuántas veces los vertebrados dieron ese salto y cómo respiraban algunas crías.



