La NASA llevará la ciencia espacial al Mundial de fútbol. Del 11 de junio al 19 de julio de 2026 montará un stand en el FIFA Fan Festival de Houston, donde mostrará cómo la investigación en la Estación Espacial Internacional mejoró la comprensión del vuelo del balón. La entrada es gratuita.
El 20 de junio, la directora del Johnson Space Center, Vanessa Wyche, presentará a varios miembros de la tripulación de Artemis II tras su viaje alrededor de la Luna. El equipo participará en actividades antes del partido Países Bajos-Suecia.
La conexión con el fútbol llega hasta la órbita. En 2019, junto al ISS National Laboratory, un grupo aprovechó la microgravedad para estudiar cómo la masa interna de un balón afecta su movimiento, su estabilidad y su giro. Saber dónde está el centro de masa respecto al centro geométrico ayuda a predecir cómo se mueven los objetos en vuelo libre: naves, satélites y aviones.
Desde 2022, Adidas incrusta electrónica dentro de los balones oficiales. Los sensores registran velocidad, posición y contacto en tiempo real para apoyar el arbitraje y la retransmisión. Pero también añaden masa en puntos concretos, y un reparto desigual altera cómo vuela la pelota.
Antes, en el Ames Research Center, los ingenieros probaron el balón Brazuca del Mundial 2014 en un túnel de viento. Estudiaron el efecto knuckling: con poco giro, el balón se mueve de forma impredecible por el flujo inestable del aire sobre las costuras. La forma de los paneles, la profundidad de las costuras y la textura deciden si la pelota se curva, cae o mantiene su línea.
✅ La misma física que rige el movimiento en el espacio moldea el juego que siguen millones de personas. Conocer el centro de masa sirve para diseñar balones más predecibles y también naves y satélites. El límite: este trabajo afina la comprensión del fenómeno, no es un ensayo controlado sobre un balón de competición concreto, y los efectos del aire dependen de cada diseño.


