Geoffrey Galt Harpham, estudioso de humanidades, relata cómo la ciencia sostuvo y después desacreditó las razas como categorías biológicas fijas. Su libro The Ends of Race recorre teorías racistas del siglo XIX y la respuesta que comenzó hacia 1900. Muestra cómo los intereses políticos y sociales sostuvieron aquellos errores.
El recorrido parte de Systema Naturae, publicado por Carl Linnaeus en 1735. Su clasificación de organismos alentó preguntas sobre cómo dividir a los humanos. En el siglo XIX, algunos investigadores usaron cráneos y rasgos faciales para imponer jerarquías raciales.
Samuel George Morton, médico estadounidense, publicó trabajos en la década de 1830 que vinculaban el tamaño del cráneo con el intelecto. Josiah Nott, antropólogo estadounidense, defendió que las razas eran especies separadas, fijas y creadas por Dios. Eran teorías racistas que daban cobertura a la esclavitud, según el relato de Harpham.
A partir de 1900, otros estudios comenzaron a cuestionar esas teorías. Tras descartarse la raza como realidad biológica, W. E. B. Du Bois la replanteó como identidad social y cultural. Harpham presenta ese giro como un triunfo de la ciencia al corregir sus propios errores.
✅ El libro recuerda que la ciencia puede corregir errores sostenidos por intereses políticos y sociales. Esta reseña histórica no presenta resultados nuevos ni detalla los estudios que refutaron aquellas teorías.



