🔬 La tripulación de SEA STAR ensayó caminatas espaciales bajo el agua desde Jules’ Undersea Lab, en Florida, a siete metros de profundidad. El relato de quien dirigió la misión describe cómo los guantes, la poca visibilidad y la dependencia del equipo permiten practicar algunos retos de las futuras misiones espaciales.
Quien comandó SEA STAR ya había dirigido casi 40 misiones que simulaban viajes a la Luna y Marte. En esos ensayos terrestres, los participantes pueden abrir el casco para respirar aire exterior ante un problema. Bajo el agua, esa salida inmediata desaparece. La responsabilidad de cuidar a la tripulación hizo que revisara el equipo con mayor cautela.
Los «trajes espaciales» eran equipos de buceo con dos accesorios esenciales para el ensayo: guantes y linternas. Los guantes protegían frente a percebes y otras superficies cortantes, pero dificultaban manejar cámaras y aspiradores para limpiar el entorno. Esa dificultad servía para aproximarse a cómo los guantes limitan la destreza de los astronautas. Las linternas apenas permitían ver a corta distancia, así que los compañeros avanzaban uno junto al otro.
Antes de cada salida, el equipo repasaba el plan, las alternativas y los pasos ante una emergencia. Bajo el agua, usaba señales de buceo y otras creadas para la misión. El plan era permanecer sumergidos durante cinco días: volver a la superficie quedaba reservado para emergencias, en lugar de ser una salida habitual.
✅ El ensayo ofrece lecciones sobre trabajo en equipo, manejo de herramientas y planes de emergencia para futuras misiones espaciales largas. Su alcance es el de una experiencia bajo el agua con equipo de buceo.



