🔬 El volcán Methana, cerca de Atenas, pasó casi 110 000 años sin erupciones y luego volvió con fuerza, según un estudio publicado en Science Advances. El caso lleva a más vulcanólogos a cuestionar la regla que llama «extinto» a un volcán tras unos 10 000 años de silencio.
Hoy, muchos volcanes dormidos se clasifican como extintos si no han erupcionado en los últimos 10 000 años, o desde el inicio del Holoceno, hace 11 700 años. Pero Methana no encaja en esa ventana: el equipo de Răzvan-Gabriel Popa, ETH Zürich, reconstruyó su historia con cristales de circón expulsados por erupciones antiguas.
El análisis encontró 31 erupciones a lo largo de unos 700 000 años. También detectó una larga pausa en la que el volcán habría estado acumulando magma, antes de erupcionar con intensidad hace unos 168 000 años. Popa resume el mensaje así: algunos volcanes que nos rodean y parecen extintos quizá no lo estén.
El artículo cita otros casos que empujan la misma duda. Taftan, en Irán, muestra una cumbre que sube, quizá por gas bajo la superficie, aunque pudo haber erupcionado por última vez hace unos 700 000 años. Ciomadul, en Rumania, no erupciona desde hace 30 000 años, pero un estudio de 2019 halló magma bajo el volcán. Hayli Gubbi, en Etiopía, erupcionó en 2025 tras unos 12 000 años de calma estimada.
✅ La idea práctica es simple: 10 000 años sin lava no bastan para dar por muerto a un volcán. Los expertos citados proponen clasificar caso por caso, mirando señales de magma, gas o deformación del suelo con satélites, sismología y métodos geofísicos. El límite: aún no hay consenso sobre una nueva regla, y muchos datos dependen de estimar erupciones muy antiguas.



