🔬 Científicos del U.S. Geological Survey y el National Park Service analizaron décadas de datos del embalse Blue Mesa, en Colorado, y hallaron una conexión entre niveles bajos de agua, agua cálida y floraciones dañinas de cianobacterias. El trabajo importa porque 2026 reúne condiciones parecidas a las de 2021 y 2022.
En esos veranos, una sequía grave afectó al oeste de Estados Unidos. Las descargas de emergencia llevaron Blue Mesa a su nivel más bajo desde 1984; cerraron marinas y rampas, apareció parte de un pueblo fantasma y algunas zonas del embalse se volvieron verdosas por floraciones tóxicas.
Según Tyler King, hidrólogo del U.S. Geological Survey, las floraciones fueron más comunes cuando el agua bajó de 7 470 pies y la temperatura superó unos 19,5 °C. Algunas cianobacterias siempre están presentes en números bajos, pero ciertos tipos proliferan en aguas cálidas y estancadas. Pueden liberar microcistina, una toxina ligada a irritación de piel y ojos, problemas respiratorios y daño hepático; niños y mascotas son más vulnerables.
El equipo combinó muestras tomadas en el agua con datos de Sentinel-2, Landsat y registros históricos. Sentinel-2 ayudó a mapear clorofila, una señal de floración; Landsat permitió seguir temperaturas desde 2000. Los datos de satélite mostraron que las floraciones suelen empezar en Iola Basin, la parte más somera, donde el río Gunnison entra al embalse.
✅ Vigilar Blue Mesa en 2026 será clave: el 27 de junio el embalse almacenaba cerca del 43 % del agua típica para esa fecha, el valor más bajo de ese día en 30 años. El límite es claro: los satélites indican dónde podría haber un problema, pero no confirman toxinas. Para eso hacen falta muestras directas en el agua.
⚕️ No es consejo médico.



