🔬 Un equipo de investigadores usó los truenos y un cable de fibra óptica en desuso de más de 4 kilómetros para detectar señales del subsuelo. El cable funcionó como más de 2 100 sensores gracias a una técnica que registra deformaciones diminutas. El trabajo sugiere que las tormentas podrían ayudar a buscar estructuras ocultas, como sumideros.
La técnica, llamada detección acústica distribuida, aprovecha las ondas acústicas que genera el trueno. En vez de instalar miles de aparatos, el equipo convirtió un cable que serpenteaba bajo su campus en una red de sensores.
Los autores plantean que esta infraestructura podría permitir vigilar el subsuelo poco profundo de forma continua. Para ello usarían cables ya enterrados y energía sísmica que llega desde el cielo durante las tormentas.
✅ El enfoque podría ampliar la búsqueda de estructuras geológicas ocultas sin desplegar una red nueva de sensores. Por ahora, el ensayo se realizó con un cable bajo un campus y apunta a una posibilidad futura; falta comprobar cómo funciona en otros lugares y condiciones.



