🔬 La IA ya resuelve pruebas CAPTCHA que antes separaban humanos y bots, según expertos citados por Live Science. En 2024, Andreas Plesner, ETH Zurich, y colegas crearon un modelo que resolvió reCAPTCHA v2 el 100 % de las veces. Aun así, los CAPTCHAs no han desaparecido: ahora miran más señales de fondo que acertijos.
Los CAPTCHAs nacieron a finales de los años 90 para responder una pregunta simple: si no interactúo con alguien en persona, ¿es un humano o una computadora? Las primeras pruebas usaban texto deformado, porque el software de lectura tenía problemas con palabras retorcidas.
Luego llegaron los retos con imágenes. Tras comprar reCAPTCHA en 2009, Google usó fotos de Street View para pedir que el usuario marcara semáforos, motos o bicicletas. En 2014 lanzó reCAPTCHA v2: analizaba el movimiento del mouse y el clic en «No soy un robot»; si algo parecía sospechoso, mostraba la cuadrícula de imágenes.
La ventaja humana se estrechó. En 2016, investigadores hallaron que tecnologías baratas de deep learning resolvían reCAPTCHA v2 cerca del 70 % de las veces. A comienzos de 2026, Ng Chong, Universidad de las Naciones Unidas, dijo que creó una herramienta capaz de imitar navegación humana y, a veces, saltar reCAPTCHA v2 sin activar la cuadrícula; cuando aparecía, la resolvía con IA en pocos intentos.
✅ Esto no vuelve inútiles a todos los CAPTCHAs. El propio Plesner señaló que muchas defensas no dependen de resolver el acertijo, sino de cómo se resuelve. Sistemas como reCAPTCHA v3, Friendly CAPTCHA, hCAPTCHA y Turnstile miran señales como dispositivo, IP, historial de cookies y forma de navegar. El límite: los acertijos siguen molestando a humanos y pueden excluir a personas con discapacidad visual; hacerlos más difíciles no basta.


