🔬 Australia ya prohíbe que menores de 16 años creen cuentas en redes sociales. Jonathan Bellack y Mariana Olaizola Rosenblat proponen que los gobiernos prueben antes restricciones centradas en funciones dañinas y controles para familias, además de reglas estrictas para verificar la edad. Su planteamiento busca reducir daños sin excluir por completo a los jóvenes.
Los autores señalan que cada daño exige una respuesta distinta. En 2025, el Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos recibió 21,3 millones de reportes sospechosos de explotación sexual infantil en línea. También citan un estudio de 2025: casi un tercio de adolescentes estadounidenses había sufrido ciberacoso en los 30 días previos.
Su propuesta es limitar perfiles públicos, sistemas de recomendación que destaquen esos perfiles y mensajes sin fricción entre menores y adultos. Para el uso compulsivo, plantean desactivar por defecto funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones de recompensa variable y los feeds algorítmicos, salvo que los adultos acepten activarlas.
Cuando haga falta verificar la edad, comparan ese sistema con sectores de alto riesgo. Piden estándares definidos por expertos, revisión previa de proveedores y plataformas, pruebas de seguridad y supervisión sostenida, financiada con tasas según el tamaño y los servicios de cada empresa.
✅ Es un argumento para regular decisiones de diseño antes de aplicar un veto total. Sus propuestas no aportan resultados de una prueba comparativa: los propios autores plantean explorar una prohibición amplia si las medidas dirigidas fallan o las plataformas no cumplen.



