🔬 Científicos que usaron agentes de inteligencia artificial para auditar la literatura científica hallaron errores que llevaban décadas sin detectarse, desde erratas hasta valores incorrectos del punto de ebullición de moléculas. El interés está en la velocidad: estos sistemas pueden revisar bases de datos y artículos más rápido que una persona.
El informático James Zou destaca esa capacidad de rastreo. Sin embargo, otros investigadores advierten que la IA también comete errores. Por eso plantean concentrar su uso en fallos «objetivos», como los errores de cálculo.
Ese límite importa: los agentes no deberían decidir cómo se interpretan los datos ni si un trabajo aporta novedad. Esas tareas exigen un juicio que esta auditoría automatizada no garantiza.
✅ La IA podría ayudar a encontrar errores dispersos en grandes colecciones de artículos y bases de datos. Pero su resultado requiere revisión humana, y su uso debe centrarse en datos verificables, no en evaluar conclusiones científicas.



