🔬 Un análisis de 72 644 manuscritos biomédicos subidos primero a bioRxiv entre 2018 y 2025 sugiere que sus conclusiones centrales rara vez cambian tras pasar por una revista. El estudio, publicado como preprint y pendiente de revisión por pares, también halló menos retractaciones entre los trabajos que antes circularon como preprints.
Ruslan Rust, neurocientífico de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, quería comprobar si la revisión por pares suele alterar el contenido de un estudio. Junto con un colega, usó un gran modelo de lenguaje para extraer la conclusión principal de los resúmenes y compararla con la versión publicada en revista.
El resultado: el 39,9 % de las conclusiones principales no cambió, y otro 50 % tuvo solo cambios menores. Algo más del 10 % pasó por cambios grandes. Cuando el texto sí cambió, tendió a volverse más cauto: el 8,4 % adoptó un lenguaje menos firme, frente al 4,2 % que usó un tono más seguro.
El grado de cambio varió por campo. Los cambios grandes aparecieron en el 7,2 % de los trabajos de bioinformática y en el 17,5 % de los de microbiología. También bajaron con el tiempo: del 17 % en estudios publicados como preprint en 2019 al 5,7 % en 2024. Rust propone que esto refleja cambios en el uso de preprints; Julian Sienkiewicz, de la Universidad Tecnológica de Varsovia, advierte que también podría señalar revisores sobrecargados.
✅ Los datos apuntan a que muchos preprints biomédicos conservan su mensaje central tras la revisión por pares, y eso pesa en el debate sobre su fiabilidad. Pero el límite es importante: el estudio aún no fue revisado por pares, la comparación de retractaciones es observacional y se basa en pocos casos. Tampoco prueba que publicar un preprint reduzca el riesgo de retractación.



